La toxina botulínica es un producto natural utilizado en estética desde la década de 1950. Se ha popularizado por su capacidad para reducir arrugas finas, dejando la piel más suave. Se aplica para tratar arrugas dinámicas en el entrecejo, patas de gallo y frente. Tras su aplicación, se experimenta una mejora en la calidad de los párpados y la piel. Los resultados son visibles después de 4 a 5 días y duran de 4 a 6 meses. Para prevenir la formación de arrugas, se puede repetir antes de que los músculos recuperen su actividad normal.
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